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Convivir con la incertidumbre sin ser arrastrado por ella

  • Foto del escritor: Levi Shmotkin
    Levi Shmotkin
  • 27 may
  • 2 min de lectura

La ansiedad es una de las experiencias más comunes y más incapacitantes de nuestra época. La preocupación que no para. Los escenarios catastróficos que la mente construye sin que nadie los pidiera. El cuerpo tenso incluso cuando nada urgente está ocurriendo. El Rebe, en sus cartas, abordaba la ansiedad con una herramienta específica de la tradición judía: el bitajón.

¿Qué es el bitajón?

Bitajón, generalmente traducido como 'confianza en Di-s', es mucho más que una actitud piadosa. Es una postura existencial que transforma la relación con lo incierto. No significa pasividad ni irresponsabilidad. Significa algo más matizado y más profundo: hacer todo lo que está en tu poder — con claridad, con esfuerzo, con responsabilidad — y luego soltar el resultado.

La trampa de la preocupación

¿Para qué sirve preocuparse? El Rebe era directo: la preocupación no previene lo que tememos. No mejora los resultados. No resuelve los problemas. Solo nos hace sufrir dos veces: antes de que algo ocurra, y si ocurre. Además, la preocupación excesiva suele distorsionar la realidad. Los escenarios que la mente ansiosa construye rara vez se corresponden con lo que realmente sucede.

La confianza que cambia la realidad

El Rebe añadía una dimensión que va más allá de lo psicológico: pensar con optimismo y confianza no solo calma el corazón. Puede influir positivamente en cómo se desarrolla la realidad. La expectativa de bien, el pensamiento orientado hacia lo posible, activa en nosotros recursos y capacidades que el miedo bloquea. Desde esa postura, actuamos mejor, decidimos con más claridad.

No luchar: cambiar de rumbo

Una de las enseñanzas más liberadoras del Rebe era esta: cuando la ansiedad aparece, no hay que combatirla de frente. Luchar contra un pensamiento ansioso suele fortalecerlo. La estrategia es diferente: cambiar de rumbo. Redirigir la atención. A través de un movimiento activo hacia otra dirección: la acción, el estudio, el servicio a otros, la oración, el movimiento del cuerpo.

IDEAS CLAVE

• El bitajón no es pasividad: es la combinación de responsabilidad total con soltar el resultado. • La preocupación no previene lo que tememos — solo nos hace sufrir antes de que ocurra. • Pensar con confianza y optimismo activa recursos que el miedo bloquea.

PREGUNTAS PARA SEGUIR PENSANDO

1. ¿Qué diferencia hay para vos entre 'hacerse cargo' de algo y 'preocuparse' por ello? 2. ¿Hay algo que estás preocupado ahora mismo sobre lo que ya hiciste todo lo que podías hacer? ¿Podés soltarlo? 3. ¿Hay una decisión que estás postergando por miedo? ¿Qué pasaría si la tomaras con confianza?

CÓMO LLEVARLO A LA PRÁCTICA

Identificá una preocupación que estás cargando esta semana. Dividila en dos partes: (1) ¿Qué puedo hacer yo al respecto? — realizá esas acciones. (2) ¿Qué no está en mis manos? — escríbelo y deliberadamente decidí soltarlo. No una vez: cada vez que vuelva.

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