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Cuando irradiar hacia afuera sana lo de adentro

  • Foto del escritor: Levi Shmotkin
    Levi Shmotkin
  • 27 may
  • 3 min de lectura

En 1971, un astrónomo canadiense descubrió algo que los científicos llevaban décadas buscando: un agujero negro. Un objeto de densidad tan extrema que todo —incluso su propia luz— es absorbido hacia su interior, sin posibilidad de escape.

El Rebe, al enterarse de este descubrimiento, vio en él una lección de vida fundamental.

Dos formas de existir

El agujero negro absorbe todo hacia sí mismo. El sol, en cambio, irradia su energía hacia afuera, iluminando y calentando a todo lo que lo rodea. Si el sol solo calentara su propia masa, nadie le prestaría atención. La pregunta que nos hace el Rebe es directa: ¿vivís como un sol o como un agujero negro?

La Cabalá lo explica: dador y receptor

La enseñanza jasídica dice que todo el orden del universo está construido sobre la dinámica de dar y recibir. Las sefirot —los atributos divinos— funcionan así: cada una recibe de la anterior y da a la siguiente. Es una cascada de energía en movimiento permanente. Y nosotros somos parte de esa misma arquitectura. Estamos diseñados para recibir y para dar.

Cuando vivimos solo recibiendo —pensando únicamente en nuestras propias necesidades, girando alrededor de nuestras propias preocupaciones— algo se distorsiona. El Rebe lo escribió con claridad: cuando uno perturba ese sistema, aparece la distorsión en su vida interior.

La historia de Marc Wilson

Marc Wilson era columnista en Carolina del Norte. Después del colapso de su segundo matrimonio y el fin de su carrera como rabino, cayó en lo que él mismo describió como un agujero negro de depresión. El Rebe le sugirió algo simple: enseñá algo de Talmud, aunque sea a una o dos personas en tu sala.

Wilson tardó un año en actuar. Fue un año oscuro. Pero cuando finalmente comenzó a dar esa pequeña clase, algo cambió. Su conclusión fue profunda: 'El Rebe entendió que para sanar de la depresión, yo precisaba comenzar a dar a los demás.'

Dar no es un sacrificio. Es una liberación.

El Rebe escribió en otra carta: dedicar energía, tiempo y atención emocional a ayudar a otras personas en estado de angustia les permitió a muchas percibir y valorar su vida de una manera enteramente nueva — aumentó su alegría de vivir, creció su confianza, encontraron en la vida un nuevo significado. Orientar la atención hacia afuera no es negarse a uno mismo. Es encontrarse.

IDEAS CLAVE

• Vivir centrado exclusivamente en uno mismo genera un vacío interior, aunque no siempre sea evidente. • El acto de dar — tiempo, presencia, enseñanza, escucha — no agota: libera y sana. • El mandamiento de 'amar al prójimo como a uno mismo' no es solo ética: es también psicología profunda.

PREGUNTAS PARA SEGUIR PENSANDO

1. ¿En qué áreas de tu vida estás actuando como un sol — irradiando hacia afuera— y en cuáles como un agujero negro? 2. ¿Hubo alguna vez en que ayudar a otros te hizo sentir mejor que cuando te enfocaste en vos mismo? 3. ¿Qué te impide dar más? ¿El tiempo, el miedo, la sensación de que no tenés suficiente para compartir?

CÓMO LLEVARLO A LA PRÁCTICA

Esta semana, comprometete con una acción concreta de dar: puede ser llamar a alguien que está solo, ayudar en una actividad comunitaria, compartir un conocimiento que tenés, o simplemente estar presente de verdad en una conversación. El movimiento hacia afuera, aunque sea pequeño, activa algo esencial en vos.

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